Reseña: ¿Quién es el animal en esta crónica?: ¨Crónica animal¨ de Fernando Veglia

por Corina Vanda Materazzi

Los animales entando en el arca-Jacopo Bassano

“Si la historia la escriben los que ganan,
eso quiere decir que hay otra historia:
la verdadera historia,
quien quiera oír que oiga.”

Litto Nebbia

Si bien es complejo fijar las características de un género tan diverso, suele pensarse la crónica como una narración en la que se ofrece un contexto histórico o cronológico como marco de los hechos narrados. Se distingue de la crónica periodística o periodístico-literaria en esta fidelidad para con los hechos verdaderos.

Pienso  en las ya leídas en mi haber como: “Crónica  de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez o en “Crónicas marcianas” de Ray Bradbury.

Leo el título del libro: Crónica Animal. Me empieza a inquietar sin haberlo abierto.

¿Qué es un animal?

El diccionario dice que es un sustantivo y refiere a un ser vivo sensible, que por lo general se nutre de alimentos sólidos y está dotado de movimiento. Pienso en la variedad que arranca desde el primero al último en la historia del planeta. Abajo en el diccionario hay una segunda acepción que indica como adjetivo y que este se aplica a la persona muy ignorante o grosera, o que abusa de la fuerza física.

¿Quién será entonces el animal de esta crónica?

El libro lo componen 26 cuentos divididos en tres partes en donde las historias rondan en la relación de los hombres con los animales  y donde estos están dotados de particularidades humanas, como el habla, el movimiento etc. En este sentido cada uno de los relatos puede ser considerado un cuento independiente que mantiene constantes: hay una oposición entre dos personajes de perspectivas subjetivas encontradas. Pero estos dos personajes se encuentran siempre en desigualdad de condiciones: uno en posición alta y otro en posición baja y desfavorable.

En todos hay un narrador que relata los hechos acontecidos en tercera persona, así como en un orden cronológico con un lenguaje sencillo, fluido y directo. Hay un uso reiterado de adjetivos que apuntan a hacer énfasis en las descripciones de los vastos escenarios donde transcurre cada una de las 26 historias. Estos espacios y sus descripciones generan una atmósfera que describe a su vez de manera indirecta el cosmos interno de cada personaje.

Crónica Animal leída de esta manera, puede simular ser un libro de fábulas (que no es) que trascurre desde la prehistoria hasta un futuro imaginario no muy lejano en diferentes lugares del planeta.

Cada historia no nos deja  una moraleja porque Veglia no pone punto final, lejos de ello, apuesta al lector: a la libertad.

Veglia no acusa: señala. Ese es uno de los rasgos sobresalientes del autor.

El libre albedrío nos desampara, pero la provocación del autor es un soplo potente que infla nuestra valentía adormecida lo suficiente para formularnos algunas preguntas:

¿Cuándo la estupidez nos contamina, en qué nos convertimos? ¿Cuándo el hombre no respeta las leyes de la naturaleza en qué clase de bestia se convierte? ¿Cuál es el rasgo que nos hace emparentar con la naturaleza ¿Qué es lo fantástico de la libertad y qué es lo real? ¿Un nombre o un número es lo que nos convierte en hombre o animal? ¿Cuál es la diferencia entre un animal en cautiverio y un hombre preso de las leyes del mercado? ¿En qué se diferencia un hombre aplastado por la rutina y la respuesta instintiva de un animal? ¿No son acaso los genocidios de la historia  otro “pecado original” que nos destierra del reino animal? ¿El trabajo dignifica o nos convierte en marionetas desarticuladas?¿Si tan abajo ha caído el hombre, cuál es su destino: regresará entonces algún día a los árboles?

Si un autor puede incitar a sus lectores a formular estas preguntas: ¿Se puede pedirle aun más? Veglia dice que sí, porque su entrega  va más allá.

Estamos frente a un  iceberg: dos libros en uno y eso depende del buen oficio del escritor y la complicidad que puede generar en el lector.

Crónica Animal además es otra historia, que repta en la profundidad, porque la destreza narrativa de  Fernando nos ha seducido suave y en forma lenta hasta el centro de una Historia Completa Universal .

La estructura del libro de Veglia  está basada en la misma que  La Biblia pero además es una interpelación a ella. Después de todo: ¿qué otro libro de crónica puede dar cuenta desde la génesis del Universo hasta un futuro imaginario? ¿Los Evangelios no son una crónica de diferentes voces, donde cada una en su variante, nos cuentan una misma historia relatada cuatro veces? Los libros de Mateo están escritos desde un punto de vista argumentativo como si fuese un abogado; los de Lucas como un historiador que quiere contarlo todo y mejor, como un investigador profundo y sagaz; Juan lo hace desde el alma como un poeta; Marcos como un reportero que construye una escena y nos pone allí en el momento clave en que los hechos suceden.

¿Quién dijo que cuatro voces son las suficientes?

Fernando Veglia lo hace  como escritor: mintiendo en forma profesional para contar otra verdad y convoca para ello a las voces de la tierra, el agua y el aire. El fuego lo deja para iluminar  el final.

La primera parte  de Crónica Animal tiene una correspondencia con el Antiguo Testamento. En palabras del autor:

 “Ella nos proveía cuanto necesitábamos. Ella era refugio, alimento y vida. Ella era ley inquebrantable. Todo eso era ella. Todo. Hasta que llegaron ellos”

La segunda parte del libro de Veglia  tiene una afinidad con el Nuevo Testamento donde este  lo registra a partir del “Descubrimiento del Nuevo Mundo” hasta nuestra época:

“Tu evolución, nuestra perdición”

 La tercera parte de Crónica Animal  tiene una correlación con el “Apocalipsis Bíblico” y su mirada desesperanzadora  hasta el terror, donde las voces de los animales invadidos por la esclavitud ancestral,  hacen justicia por sus propias manos, amparadas seguramente en el castigo divino. Los hombres entonces pierden la gracia divina y ya no habrá ningún Lázaro (al parecer) que pueda levantarse y andar:

“Nacido para ser libre, estoy a tu merced. Impotente y derrotado, nunca te reconoceré amo.”

 Al llegar al final me pregunto si Crónica Animal no será uno de los testimonios apócrifos que el hombre silenció durante siglos y siglos, hasta que Fernando Veglia se aventuró a escribir esta: la otra historia.

Al terminar Veglia  en su último texto “Hasta la extinción” nos interroga, incansable arrojando bolas de fuego al lector: ¿Querremos extinguir a la bestia que nos habita? ¿Nos animaremos a enfrentar nuestra propia naturaleza? ¿Podremos hacer otra historia?

Fiel hasta sus últimas consecuencias el autor nos deja libres frente al futuro  y entonces nos preguntamos encendidos:

¿Destino o libre albedrío?

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Reseña publicada originalmente en:

“Crónica Animal”

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