Reseña: “El guardián de la magia”, de Miguel Villa

Por Sara García Perate

Creer en la magia es creer en el amor y para ello hay un guardián que se encarga de recordárnoslo a lo largo de toda la historia. Viven en setas, en un bosque donde los personajes se encargan de abrir la historia para darle vida: Erik, Falsete del bosque, un petirrojo e Inés, la unicornio y algunos más… Así nos lo muestra desde el comienzo.

Soy un pequeño gnomo que habita en un bosque de fantasía. Vivo allá donde el cielo es hermosamente azul, donde el agua parece de cristal, donde la brisa te abraza haciéndote sentir grande y poderoso, donde nace la música. Vivo allá donde todo es magia. Mi jornada consiste en recolectar bayas y pequeños frutos para mi manutención y la de mi familia.(…)(…)Falsete es una folclórica metidita en carnes y venida a menos que apareció un día en el bosque diciendo que ella quería ser la sirenita de la laguna. Nosotros la llamamos “La Golda entera”(…)(…)Inés, la unicornio está casada con un ogro. Es elegante, distinguida, con un trotecillo que ilumina el bosque a cada paso. Su amado Mogros, es tímido y sensible(…)(…)Mamá siempre me dijo que soy hijo único y que nací de un nenúfar. Lo sé, lo sé, suena extraño, pero una vida mágica es así. La magia no sabe de leyes, ni de lógicas humanas, no es cerebro sino corazón. Mora en el aire y penetra por tus sentidos. Recorre tu ser y saca lo mejor de ti. Da brillo a tus ojos y luz a tu alma. Calienta tu corazón dándole alegría de vivir. Es blanca como una sonrisa de amor, pura como el pensamiento de un niño, suave como el beso de un anciano; y bella, eternamente bella. Nada malo puede ocurrir si vives en la magia. Lo más imposible se torna alcanzable si ella te toca con su luz(…)

Para que en el bosque reine lo idílico han debido luchar contra la villanía de un lado oscuro, algunas de esas leyendas permanecen en los silencios de su majestuosidad. La misma que les conducirá hacia un nuevo misterio, el de la “Perla Golda” cuyos detalles callaba Falsete que sintiéndose presionada, visitaba a menudo a su amigo Erik para birlarle toda la comida que guardaba en su nevera. La insistencia de Erik los llevó a aventurarse hasta una cabaña abandonada…

(…)Mas allá de la cueva de los osos, el río es cruzado por un puente de piedra. Nadie recuerda quién lo construyó.(…)(…)Me habían dicho que en ella pasó sus días la mejor narradora que pisó el bosque. Era una viuda negra de mirada intensa y carácter reservado(…)
Y “Perla Golda”…
(…)Sólo una vez al año, durante la fiesta de Primavera del bosque, se acercaba a la laguna y recitaba su hermoso pregón acompañada de la música que salía de su arpa. Decían que ella misma había tejido las cuerdas con hilos de plata(…)

Al principio nadie se atrevía a entrar,  pero una vez dentro se dieron con la sorpresa del caos destartalado.

(…)Al abrir una de sus puertas, salieron volando tres murcielaguillos. —Aquí no hay ná —dijo Falsete—sólo cacas y bichos negros de esos. ¡Qué feos son los joíos! Me recuerdan a aquel politicuchos de los pantalones de cuello vueltos. Pero había algo más que suciedad y mamíferos voladores.(…)(…)—Si esta es la habitación de la viuda negra, ¿quién ocupaba el otro cuarto? —Enanitos, se hace tardes y a mi er miedo me da hambres. Ya vendremos otro días y…(…)

Para la llegada del verano todos los habitantes del bosque se reúnen para ejecutar un rito purificador. Erik recibirá la visita misteriosa de un sapo sabio que le anuncia que ha sido el elegido como “Guardián de la Magia”.

(…)“Manos negras, dolor de corazón, pensamientos impuros, suciedad del alma, ira sangrante, sed de venganza, odio fraterno, envidias de la noche, rencor sin retorno, rabia de madrugada y hambre de mal, regresad a los infiernos. Sabed que el Sol nos protege y Selene es nuestra aliada. Siete candados pondremos, siete vueltas les daremos, siete llaves tiraremos a lo más hondo del fondo. De allí nunca escapareis.”(…)(…)El bosque sonreirá para ti y las lágrimas bañarán tu alma. —¿Seré como Sol y Luna? —Sí, serás como noche y día. Recibirás poder para todo y habilidad para nada.(…)(…)Mamá me contaba que cuando era pequeño me caí al río, casi me ahogo. De no ser por un chimpancé, no lo cuento. Lo malo fue que el simio me cogió por una oreja, me escurrí, me agarró al vuelo por un pie(…)(…)Con suma rapidez, me retiró la gorrita y puso la perla negra sobre la cicatriz de mi frente. Fue maravilloso: me volví de luz. Un intenso resplandor salió de mí para acariciarlo todo. La perla se fundió en mí y comprendí que aquel relato era cierto.(…)

El sapo sabio tenía prisa por entregarle la sabiduría y conducirlo hasta una roca a los pies de una montaña cerca del poblado humano que nunca habían llegado a cruzar. Abrirla le conduciría dentro de una gruta cuyo contenido debía proteger contra todas las fuerzas del mal.

(…)El humano, en un principio, era bondadoso, creativo, alegre, armonioso con el medio y una pieza más de la naturaleza. Pero fue evolucionando, cargándose de ambiciones sin mesura, odios sin sentido, complejos disparatados y el más absoluto desprecio por todo. Así pasó de ser una pieza más del puzzle, al gran artífice del pillaje, el robo con violencia y la devastación. Arrasaron bosques enteros, sin el menor miramiento, para construir sus casitas de veraneo.(…)(…)Su afán de dominación y exterminio podría destruir la magia, y con ella, a todos nosotros. —Pero, sólo soy un gnomo chiquitín, no sabré hacerlo, no lograré mantener viva la llama de la magia. —¡Por supuesto que sabrás! Busca en tu interior(…)(…)

Durante el otoño el gnomo Erik decide viajar hasta las montañas de la Toscana italiana y se acerca a saludar a unos conocidos alfareros. El dueño, Francisco Comodoro, le presentará a su sobrina Donatela quedando prendado ante ella. Pero en su bosque tienen un problema y necesitan de su ayuda…

(…)Al borde de cualquier camino. Hierba verde que se torna amarillenta, bosques de alma enrojecida, cielos que parecen arder en llamas al contacto con los últimos minutos de Sol, vides que inician su sueño de invierno… y vida, mucha vida. Huele a sequedad de hierba, a flor de otoño, a leña que caldea, a hojas que sueñan con la paz del invierno… huele a romance de Sol y Luna.(…)(…)—Los pájaros, Erik, se han ido. ¡Todos, no queda ni uno! —¿ Todos? Eso no es posible. —No será posible, pero es lo que ha pasado. No sabemos cómo, pero hace unos días emprendieron el vuelo y no han regresado.(…)

Sus amigos Falsete, la unicornio y petirrojo aparecen de improviso. Vuelan, trotan y brincan hasta la parte más alta de una montaña pues una forma viscosa se está apoderando de sus laderas. Erik tiene sueños inquietantes…

(…)Lo cierto es que soñé. Toqué un mundo que olía a hierbabuena y limón. Era un lugar en el que la fe en la bondad y la razón se daban la mano para sustentar a la justicia. Un águila con alas de fuego, impedía que el mal morase allí. También vi un campo bañado en la sangre de una venganza. Me desperté sobresaltado(…)

¿Qué hizo Erik en su primera misión como Guardián de la Magia?

Su magia me ha absorbido con esa luminosidad descriptiva en la que me imbuí, arrastrada como el torrente de un hermoso río a lo largo de toda la historia. Una entrañable y hermosa aventura en la que oí la auténtica voz del bosque.

Reseña publicada originalmente en:

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el-guardian-de-la-magia“El guardián de la magia”

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