Sergio Albarrán

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Es, en el mismo bar donde Javi observa al mago, donde vino a mí esa primera frase de Síndrome de Volcán y Desierto. Aún no sabía si se iba a convertir en algo, pero era una frase que me gustaba. Tampoco sabía si yo era el mago o la persona que observaba al mago; pero algo me atraía de ese comienzo.

Estaba en un simple viaje turístico, tal vez extraño por inesperado y desplazado, fuera de esos meses establecidos para los viajes: verano, Semana Santa o Navidad. Unas pequeñas vacaciones en Lanzarote con mi hermana.

Mi vida de estudiante de cine ya había llegado a su fin. No había ni cortometrajes, ni guiones, ni ideas propias; mi mente estaba demasiado preocupada en sobrevivir en una ciudad que no era la mía y mi tiempo creativo lo ocupé colaborando en proyectos de otros, ayudando a gente posiblemente más talentosa que yo. Pero ninguna idea, ¿para qué?, había descubierto que era una tarea titánica levantar cualquier tipo de proyecto. Entonces, por qué seguir gastando un dinero que no era mío. El bloqueo mental comenzaba a ser demasiado fuerte, tal vez también el miedo y el gusto por pasar desapercibido. No puedo culpar a nadie, todo el mundo estaba dispuesto a ayudar; tan solo tenía que atreverme.

Mi familia me regaló un viaje, sin ni siquiera merecerlo. Fue algo circunstancial, una oferta que había por ahí, pero me lo regalaron a mí. Ese viaje tenía que ser un punto de inflexión, tenía que encontrar la idea y tenía que luchar por ella. El último combate, o tal vez el primero de muchos. Tenía que aprovechar el viaje para despejar la mente, que en la claridad encontrase ese siguiente paso.

Yo sí metí un bañador y toalla de playa, pero por primera vez en mi vida, también metí un bolígrafo y una pequeña libretita, iba en busca de mi musa. Como he dicho, un viaje turístico más, moverse de un lado a otro viendo todo lo que había que ver en la isla, mucho más de lo que yo describo. Tan solo una noche bajé al bar con mi libretita, y tan solo escribí una frase.

¿Era el comienzo de un cortometraje? ¿Tal vez el guión de un largo? Dejé que las palabras fluyeran de vuelta a Madrid, y estas se salieron de los estrictos límites cinematográficos. ¿Estaba escribiendo un relato? Las palabras siguieron avanzando. Estaba descubriendo en la narrativa la forma de asentar los sentimientos y las reflexiones que quería expresar por mí mismo y para mi receptor, sin toda la infraestructura audiovisual.

Alguien puede considerar que mi paso a las letras no es mas que la vagancia o cobardía de intentar levantar un proyecto. En parte tiene razón, o así parece que comenzó todo. Pero con las palabras me llegaron nuevas formas de expresión, un nuevo juego narrativo que, aunque creo que ya estaba ahí, no había puesto en práctica. No reniego de mis aspiraciones, siguen estando ahí, ojala tenga la oportunidad de crear mi propia obra cinematográfica. La literatura es otra forma de expresión, como la fotografía, o incluso los diseños que me gustaría plantar en camisetas…

Muchos me preguntan si este primer libro es una autobiografía, contesto simplemente diciendo que sí, inventada. Yo esa noche también vi al mago en mi mente, solo que Javi es la versión de mí que me hubiera gustado contar sobre mí, como lo serán el resto de mis personajes de aquí en adelante.

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sindrome-de-volcan-y-desierto“Síndrome de volcán y desierto”

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Teaser de “Síndrome de volcán y desierto”

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